Dejemos todo
Giran tantas cosas, pero no sé si el mundo gira en realidad.
Nada más parece buscar contienda, nada más que un par de butacas vacías y un sol triste y cansado.
Son dos cosas las que se encuentran, diferentes, pero iguales en escencia: gotas de aire, gotas de carne y a veces gotas de lágrimas mezcladas con sangre. En ello se pierde tiempo y espacio, en ello se gana lujuria y la inestabilidad necesaria para equilibrar lo que la locura nos deja.
"Cada cosa en su lugar", por que aquí y no allá? desplazar los bloques, quitarlos de en medio, hagamos un desorden, revolquémonos y estallemos en fuego.
Al final todo se vuelve igual, miramos al sol, pero nunca directamente, hablamos sin mirarnos a los labios.
Dejemos el mundo, o almenos este mundo, volemos sin alas y estrallémonos por puro placer.
Hacer, caer, limpiarnos los codos de consejos y entonces rematarnos una y otra vez.


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