Mi habitación

Perdido en mi habitación sin saber que hacer se me pasa el tiempo...

lunes, febrero 28, 2005

Otro día más?

Mis dos botellas, mi lata y mi vaso verde que me miran delante de mi escritorio, como cada día, solo que hoy yo trato de que sea diferente. Uno como que aprende a quemar etapas, sin saber que las está quemando, es raro verlo de esa manera.
Hace solamente 2 días que me di cuenta de que aunque finja ser la misma persona soy distinta, que uno se empeña en regresar a las cosas y no siempre o mejor dicho nunca segundas partes fueron buenas, me di cuenta de que no se debe volver y menos a los sitios calientes que te derriten la suela de los tennis y no te puedes despegar mientras el vapor te va haciendo ampollas en las canillas, ay no! ahí si que no!
Babilonia me queda chiquita... se me olvidan los compromisos familiares, extravío lugares, mezclo bebidas y omito gente mágica entre conversaciones de premios, músicas-músicos, películas extranjeras, excelentes, buenas, malas, pésimas, pesimistas veo el cambio desde mi barriga hacia afuera, loquita por no hablar más y dejar las cosas de ese tamaño. Con nadie, sin nadie, con alguien, o quizá con cualquiera.

domingo, febrero 20, 2005

El lagarto

Entre el odio y el espanto sale de noche el lagarto de su guarida.
Se asoma para ver la luna que le sonríe dulcemente a espaldas del sol, la mira preciosa pero prefiere ignorar su encantado halo.
Sigue más curioso, se mete en la profundidad de rostros reflejados en el rocío nocturno, a veces también él se refleja, a veces sólo habla bajito a las estrellas que comparten su impertinente pasión. Se distrae peinándolas y le hace señas a la brisa que lo arrastra para pegarlo a la ilusión, allí intenta un mimetismo que sólo funciona por ratos de osada embriaguez.
Intentando parpadear sin párpados, durante la noche, le vuelve el odio y el espanto al triste lagarto.

sábado, febrero 12, 2005

Piedad


piedad
Originally uploaded by yamilet_96.
Piedad de la propia o realmente propiedad?

miércoles, febrero 09, 2005

La enésima versión de un cuento roto.

Los átomos desperdiciados, la vida en stereo y una mirada inexistente
ahogado sin saberlo, ahogada yo por imbécil
avanzo por las luces rojas, partiéndome
me encuentro con el cuerpo de baile del engaño
ya me reconocen como la ahogada
vueltas sobre mi, vueltas sobre ellos, la luz ahora negra
manchas de culpa tatuadas en mi cara
retrocedo sobre mis pasos y escapo con mi escudo negro en las manos
huyo como siempre, como cobarde, como hacía antes
como aquella noche cuando jugamos a estar despiertos
como tantas noches debajo del bombillo azul en su cielo lleno de huecos
llegué a la pared de enfrete,
por fin llegué al “tani”…ya que importa.
Ganaste
- game over -

domingo, febrero 06, 2005

Welcome

Desde chiquita nunca mis papás dejaron entrar a mis amigos a mi habitación, siempre me lo encontré raro y a esta altura del juego aún no entiendo esa decisión. A falta de mis amigos, televisión o nintendo, aprendí a crear vínculos con las sombras de la pared, los colores de mis libros hasta que aprendí que en ellos habían palabras que leídas una detrás de la otra hasta entretenían.

Fui pasando de odiar mi habitación a ser mi lugar, mio. Se me fueron olvidando los tramos de madera con sus 15 mil peluches que tanto trabajo me daban despolvar, se me fue olvidando los tablazos con las puertas de mi closet, se me fue olvidando el reguero de mi hermana y su ambición por el dominio territorio-habitación, se me fue olvidando la virgencita lumínica que nunca me protegió al ir al baño a media noche... hasta que después sólo pude ver que mis barbies despolvaban a los peluches cuando los llevaban a pasear por las noches para sacarle los pies a los kens, que podía pretender que mi closet era mi baúl de tesoros y ahí enterrar mis más preciados recuerdos, que la cama de mi hermana era también mia cuando tuviera miedo, que la virgencita lumínica tenía un hoyito donde meter el dedo y hacerla volar en la oscuridad para asustar a mi abuela; y así con tantas cosas me fui dando cuenta que me enamoré de mi melocotón de 4 paredes.

Ahora que lo veo no fue tan mala la idea de mis papás, pero aún así me quedé con las ganas de que mis amigos vieran por fin mi habitación, welcome...

Dejemos todo

Giran tantas cosas, pero no sé si el mundo gira en realidad.
Nada más parece buscar contienda, nada más que un par de butacas vacías y un sol triste y cansado.
Son dos cosas las que se encuentran, diferentes, pero iguales en escencia: gotas de aire, gotas de carne y a veces gotas de lágrimas mezcladas con sangre. En ello se pierde tiempo y espacio, en ello se gana lujuria y la inestabilidad necesaria para equilibrar lo que la locura nos deja.
"Cada cosa en su lugar", por que aquí y no allá? desplazar los bloques, quitarlos de en medio, hagamos un desorden, revolquémonos y estallemos en fuego.
Al final todo se vuelve igual, miramos al sol, pero nunca directamente, hablamos sin mirarnos a los labios.
Dejemos el mundo, o almenos este mundo, volemos sin alas y estrallémonos por puro placer.
Hacer, caer, limpiarnos los codos de consejos y entonces rematarnos una y otra vez.

Ingenuidad

El reloj está detenido con agujas que van rasgando el inmenso para demostrar que existen pausas maduras, ligeras, superficiales y estrechísimas.

Esta que se arrastró es ante manos críticas indescriptible.

En medio de constelaciones se estableció, buscó un refugio y consciente de su absurdo agachó la cabeza ante la verguenza del desastre.

El eje es el mismo, los compases de espera terminaron, el trato que se hizo previamente con los acordes fue efímero y totalmente banal.

Que ingenua es la desdicha, que ingenuo es el que sufre por la muerte de héroes de vitrina y por tormentas de dudas disfrazadas de enigmas existenciales, que tendidas a la luz no llevan a nada, sólo a llamar a la intranquilidad de lámparas quietas de otro planeta.

Esta ingenuidad que abraza el día, o quien sabe cuantos días, vive disuelta botando humo por la boca agrietada y ceniza, luchando por salir de su atónito estado, luchando por dejar atrás todo lo que le da el nombre para mutar en conocimientos reales y de cualquier forma evitar tropezar de nuevo con el mismo grupito de infelices piedras que se aprovechan de su fragilidad y su amabilidad para con el suelo que las reune y las enfrenta a ella.

Pobre ingenuidad, tan ingenua, tan culpable de ella misma, tan ansiosa de más pausas.

sábado, febrero 05, 2005

Era de noche

Era de noche, me acuerdo por el tumulto, los cigarros, el alcohol y los celajes.
El pelo suelto, ojos mentirosos que miraban intentando arrancar inmediantamente las prendas de las correcciones.
Extendió su mano,
sumergió su boca en el pelo,
los labios de papel se rozaron,
se arrugaron
y las lenguas conversaron recordando el día en que se conocieron pretendiendo no extrañarse ni volverse a encontrar.
Mentiras cortaron el humo, el techo, el vaso, la silla... mis manos
no pretender,
no esperar;
esa fue la consigna.
Su ego se expandió sobre mi cuerpo -mentí-
al ritmo de su cuerpo dibujado que pedía que lo pintara y rellenara sus marcas,
que lo bebiera como una copa de vino tinto, que es sencillamente exquisito... pero y la resaca?
Pensé estar preparada...
me duele la cabeza,
me dolía él también.